Al César lo que es del César

Cesar Farias que seguramente será confirmado como DT de la selección boliviana, ha estado durante los últimos meses en el ojo de la tormenta. Su dual función como conductor técnico, sus declaraciones siempre punzantes y algunas actitudes frente a rivales en el campo de juego han merecido críticas, las que en el momento de tomar decisiones no van a pesar entre la dirigencia federativa.

De manera que vale la pena hacer referencia a lo que piensa el que será conductor del equipo verde durante los próximos cuatro años, ya que su buena relación con los dirigentes de elite puede influir poderosamente.

Entre los muchos males de nuestro fútbol está sin duda la excesiva contratación de jugadores extranjeros, que surge como primera solución a los problemas inmediatos que tienen los equipos, que como sabemos piensan solo en el presente. Indirectamente, ésta casi generalizada posición impide que se de prioridad a la gente joven que sin incentivo alguno queda en simple promesa por la falta de oportunidades.

Por eso parece una idea saludable disminuir el número de jugadores foráneos y obligar la inclusión de un Sub-20 como titular en cada partido del torneo profesional. Esta idea expresada muchas veces en medios de comunicación, avalada ahora por quien será requerido y escuchado con más atención que cualquier otro, puede tener asidero.
Esto obligará sin duda a una mejor selección a la hora de buscar refuerzos fuera del país y fortalecerá las inferiores, que salvo excepciones están casi en el olvido.

Lo segundo permitirá dar un paso hacia delante en el propósito de buscar esa renovación que tanta falta le hace al fútbol nuestro para intentar ser algo mas atractivo y servirá también y en gran medida para disminuir planillas que han colocado al borde de la quiebra a mas de una entidad.

Pobreza franciscana

La pobreza franciscana en la que actualmente se debate la FBF y que ha sido puesta de manifiesto, tanto en la contratación del nuevo DT de la selección boliviana como en el cumplimiento de obligaciones económicas contraídas con el Club Bolivar por el bi-campeonato, ha sido algo poco frecuente en los últimos años.

Sin embargo y pese a esa situación no se ha escuchado que entre los planes inmediatos del ente federativo, esté el de exigir el cumplimiento de auditorias que aclaren ese confuso panorama.

Uno de los varios presidentes interinos que se tuvo en esa entidad hizo declaraciones de que existían tres millones de dólares en las cuentas bancarias, pero fue la última vez y pasan varios meses, que alguien se refirió a cifras en concreto.

Ahora y vista la difícil situación es lógico suponer que mas que nunca debe considerarse como algo prioritario el pedir se aclaren las permanentes dudas que todos tenemos en torno a que destino han tenido los fondos, que según informes del exterior, son cada vez mas importante y que reciben todas las asociaciones o federaciones nacionales por parte de Conmebol y FIFA.

Este ha sido tema que siempre han querido evitar los directivos de turno, acentuando las dudas ya existentes en torno a la administración de esos recursos, originando más de un comentario en los que se señala las ilegales ganancias que se acreditan, y aunque en ningún caso debe involucrarse a todos, justos pagan por pecadores.

El año que se avecina será de mucho movimiento internacional en las distintas categorías y fundamentalmente en la mayor, por las eliminatorias del próximo mundial y sería penoso que sigamos mendigando y preparando a nuestro equipo sin el apoyo que precisa para tratar de subir unos peldaños en la calificación internacional.

Derechos radiales

Un mundial con poca cobertura informativa radial será el certamen que se inicia el jueves venidero. Estoy refiriéndome a la gran cita de “Rusia 2018” que a pocos días de ponerse en marcha ya acapara el interés de los aficionados.

La afirmación inicial está relacionada a los altos costos que fijaron los que tienen los derechos y aunque en una época tan metalizada no es novedad, los mismos han determinado que un gran porcentaje de medios que habitualmente difunden las competencias futbolísticas queden marginados de cumplir una tarea que hace una década era de cobertura mayoritaria, con lógico beneficio de la población.

Frente a esa situación, el Círculo de Periodistas Deportivos de La Paz con el respaldo de muchos programas radiales ha presentado una solicitud al Congreso Nacional para la aprobación de una ley que regule la sesión de derechos bajo normas establecidas en nuestro país evitando, como sucede ahora, que de un certamen internacional al siguiente los costos se eleven astronómicamente y de acuerdo al capricho de quienes consiguen los mismos con carácter de exclusividad.

El respaldo recibido del senador Pedro Montes y su bancada, que escuchando las exposiciones realizadas y comprendiendo los reales alcances de las disposiciones que se buscan y que serán de gran beneficio para todas las radioemisoras del país y de miles de comunicadores, nos permite ser optimistas. Su comprensión y valioso aporte para hacer posible la promulgación de esta ley, servirá para evitar que en el futuro se repitan situaciones como la que vivimos actualmente y que corren riesgo de generalizarse abarcando incluso otras disciplinas deportivas tanto nacionales como internacionales.

¿Más problemas?

Como si faltaran motivos para ahondar la crisis que vive el fútbol boliviano, los problemas personales del anterior DT de la selección nacional y su alejamiento del cargo, aparentemente han acentuada las discrepancias directivas, para no hablar de rivalidad.

Mientras la cabeza de la FBF de fútbol piensa en interinatos, que en ningún caso constituyen solución a problemas vigentes, una mayoría de los clubes profesionales está en franca oposición.

Por eso mismo a la iniciativa federativa no hay respuestas de probables interesados en ese trabajo por tiempo determinado, más aún con la experiencia de lo que dejó el pasado en el mismo tema y en parecidas circunstancias, agregando que mas de uno tiene la creencia de que ya está todo definido en cuanto a quien asumirá esas funciones más adelante; pues no es ningún secreto la preferencia que tiene el titular del ente superior.

Se suma a esto la herencia que dejaron los interinos al programar partidos amistosos del plantel nacional, sin estudiar la coincidencia de fechas con una de las etapas decisivas del torneo local, por lo que el ambiente no es precisamente de los mejores.

Como lógica consecuencia la selección mayor deberá encarar sus partidos amistosos de mayo y junio con un equipo donde no estarán los jugadores más importantes, ya que casi todos estarán inmersos en partidos que permitan llegar a torneos internacionales, algo que por ahora constituye la única terapia a los problemas económicos que confrontan los equipos.

Como puede advertirse el panorama es bastante complicado y de difícil solución incluso a mediano plazo, con el riesgo de que las diferencias sean mayores aún sino no se establecen mesas de diálogo para ir limando asperezas.

A cumplir promesas

Todo cambio anuncia siempre la perspectiva de un futuro más o menos alentador, aunque los resultados de los últimos años hayan dejado una estela de duda sobre el cumplimiento de todo lo que se ofrece a la hora de una elección.

La FBF transita ahora y más desde el lunes, día en que se cumplirá la primera reunión del nuevo Comité Ejecutivo, en ese sendero de esperanza para cambiar la triste vivencia del futbol boliviano, o por lo menos conocer planes que nos permitan vislumbrar algo nuevo.

Primero tratar de volver a contar con la confianza de los aficionados que son los sostenedores de toda actividad deportiva y para ello debe empezar dando muestras de que no alentará mas los acentuados rumores de corrupción en el seno del ente superior.

Hace tiempo que todos los que estamos en torno a la actividad del más popular de los deportes esperamos saber cuál es la situación económica, pero no con informes sólo de los egresos, lo que interesa sobre todo es saber cuanto dinero ingresa a las arcas federativas y porque concepto, frente a informes de que cada vez son más generosos los organismos internacionales. Luego complementar con detalles sobre los destinos de esas sumas que en muchos casos fueron otorgadas con fines predeterminados.

Los resultados de las famosas auditorías de las que hablaron casi todos los que pasaron en la etapa de interinatos, no pueden permanecer en los archivos, es necesario –si existieron—que se ponga en consideración de todos los que generan y sostienen el espectáculo que precisamente permite todos los ingresos.

Los pasos a seguir después, tanto en el respaldo a las inferiores como los cambios que deben operarse en las asociaciones que no pueden seguir como mutual de los clubes profesionales, serán motivo de nuevos comentarios, al igual que tantas otras necesidades en las se debate actualmente el futbol boliviano.

Congreso sin expectativa

Salvo cambios de último momento, que no son extraños entre los conductores del fútbol nacional, este martes se cumplirá en la ciudad de Santa Cruz el Congreso donde seguramente será elegido el nuevo titular de la FBF.

Se pondrá fin a una prolongada etapa de interinatos que no han sido lo que el aficionado esperaba, ya que más que soluciones fueron problemas los que generaron quienes tuvieron bajo su mando el organismo rector.

Hace más de dos años, cuando cesaba en sus funciones Carlos Chávez acusado de corrupción, la expectativa por el cambio era notable, pues todos prometían dar un viraje completo y encaminarse por distintos senderos, dando prioridad a una serie de medidas destinadas a recuperar la credibilidad perdida.

Se habló por ejemplo de auditorías que permitan sancionar a los culpables y al mismo tiempo brindar permanentemente una información completa sobre el destinado que tendrían los recursos a recibir de organismos internacionales.
Nada de eso ha sucedido y la corrupción denunciada con mucha frecuencia por los propios integrantes del comité ejecutivo, solo ha servido para ahondar la división y general un caos completo entre los dirigentes de élite.

Porque la experiencia deja dolorosas enseñanzas, la reunión que se avecina pese a tener el aval de la FIFA y Conmebol no genera mayor interés, salvo el que le otorgan los que buscan ocupar funciones que les permitan cierta figuración internacional.

Tarea difícil por cierto para el nuevo mandamás y el equipo que lo secunde, porque tendrá que trabajar mucho y bien para recuperar la confianza perdida. Y eso no se consigue de la noche a la mañana.

Que no se haga costumbre

Retrocedo en el tiempo veinticuatro años para recordar el último gran acontecimiento que alegró a la afición futbolística de nuestro país. Estoy rememorando la clasificación al último mundial donde flamearon banderas bolivianas.

Y al hacerlo seguramente invito a los veteranos a cumplir similar tarea, para repasar los sucesos de la etapa clasificatoria y los tres partidos que jugó el equipo mayor en la gran cita, y aunque no logró victoria alguna escribió una página inolvidable y junto a ella la oportunidad para que muchos actores pudieran anclar en equipos del exterior, como nunca había sucedido antes.

Lo posterior fue para los jugadores una etapa extraordinaria, pero una década difícil para los dirigentes de élite que tenían que cancelar sumas casi prohibitivas por partido para confrontar procesos eliminatorios, hasta que alguien afortunadamente se ocupó de ponerle un oportuno freno.

Comento el tema porque indirectamente este suceso de alta cotización de nuestro jugadores, inició una etapa de obligaciones económicas para los clubes profesionales que no encuentra remedio hasta ahora y que ha colocado a muchos al borde de la quiebra o en la obligación de buscar soluciones momentáneas para seguir compitiendo, aún a sabiendas que siguen pisando un terreno poco firme.

Frente a una situación como esta, es lógico esperar que la dirigencia ocupe algo de su tiempo en la búsqueda de soluciones, sin embargo nadie ha querido tocar el tema y menos convocar por lo menos a un estudio de la difícil situación actual.

Esperemos que una vez pasada la tormenta que origina la cercana elección de los nuevos dirigentes federativos haya tiempo para pensar en el futuro de nuestro popular deporte. De lo contrario seguiremos cosechando fracasos, que por muy frecuentes que sean no pueden convertirse en una costumbre.

Los Juegos Suramericanos

La actuación de los anfitriones ha sido siempre y en todas las disciplinas, el motivo central para que una competencia tenga mayor o menos atracción. Esto no sólo sucede en el campo profesional, por lo que en necesario un trabajo de preparación adecuado a la exigencias que cada reunión deportiva.

El tema surge, con dejos de preocupación acentuada frente a la ya próxima realización de los Juegos Deportivos Sudamericanos que se cumplirán en nuestro país, fundamentalmente en Cochabamba.

Se conoce mucho y eso satisface, que en el terreno de infraestructura todo marcha de acuerdo a lo planificado y salvo casos excepcionales todos los escenarios estarán listos para la última inspección de los organismos internacionales.

Sin embargo la preparación de nuestros representantes es poco publicitada y las noticias que varias federaciones han dado a conocer no alientan mucho en cuanto a lo que pueden ofrecer nuestros atletas.

La competencia es desde luego muy exigente y las marcas nacionales, salvo excepciones, no están a la altura de lo que traerán delegaciones visitantes por lo que aspirar a figurar en el medallero con frecuencia no es precisamente lo que se aguarda, pero si tendríamos que esperar que la participación de los nuestros no pase desapercibida y contrariamente deje experiencias valederas para el futuro.

Ojalá las noticias de los próximos días nos den cuenta incluso de algunas presentaciones internas que vayan tonificando el interés de los aficionados, que serán los que con su presencia respalden el éxito de esta cita internacional que dentro de algo mas de 60 días reunirá a mas de cuatro mil deportistas de 14 países.

Que venga un bombero…

Necesitamos alguien que esté dispuesto a apagar incendios y que tenga capacidad de conciliador; de lo contrario el fútbol boliviano no encontrará fondo y los problemas van a multiplicarse.

Hasta ahora hemos visto el paso de varios que tomaron la posta y todos parecieron interesados en que la hoguera no se apague.

“Cuando deje estas funciones denunciaré toda la corrupción que existe en el seno del fútbol nacional”, ha sido un anuncio permanente y con tono de amenaza, que se escucha en la voz de los que llegan el término de su mandato.

Lo dijo Marco Peredo, lo anuncia Carlos Rivera, que habla además de periodistas de bajo nivel y vendidos (VivaSport) y es algo que reiteran casi todos los que a su turno tuvieron un mando interino, pero nada hicieron por que se sancione a los culpables cuando tienen el mando y están seguramente en condiciones de aportar documentación que avale esa casi sentencia; y así no se logra avance alguno.

En un pasado poco metalizado los dirigentes de elite llegaban con planes que conocíamos todos, no solo los que tiene el voto del apoyo, que ahora se consigue mas en base a prebendas que a proyectos y como las nuevas disposiciones estatutarias han sido redactadas para que sean cada vez menos los que pueden habilitarse para aspirar a dirigir la entidad rectora de este popular deporte, no vislumbramos cambios positivos. Incluimos en este temor a los candidatos a ser electos el 10 de abril porque ambos han alentado esa peligrosa división.

La rivalidad de antes se transformó en enemistad y en ese marco nadie puede intentar siquiera ser mediador. Esa es la penosa situación del deporte de multitudes, que en nuestro país tiene cada vez menos respaldo.

Inolvidables momentos…

No es muy usual en mí, que partidos de la Copa Sudamericana sin actuación de equipos bolivianos despierten un interés especial, pero está siempre latente la posibilidad de que eso suceda en algún instante de la vida. Este cambio se operó hace unos días, cuando al mover el control entre varias opciones encontré imágenes del encuentro donde era protagonista Deportivo Cuenca, nombre no muy usual en la nómina de los representantes ecuatorianos.

Un sacudón emotivo me produjo observar ese estadio y la ciudad en esas vistas aéreas que con acierto suelen mostrarnos los productores.

Retrocedí en el tiempo hasta el 21 de marzo de 1976 cuando en un partido de la Copa Libertadores el plantel de Bolívar visitó esa ciudad y enfrentó a ese equipo.

Poco antes de iniciarse el partido se escuchó las notas de nuestro himno Nacional y al mismo tiempo, para grata sorpresa nuestra, surgieron veinte mil pañuelos blancos que se agitaron en manos de todos los asistentes al partido durante un minuto o algo más. La emoción de un inédito acontecimiento, para quien se precia de haber visitado más de 150 estadios del mundo futbolero, fue grande. Sentí anudada la garganta y me costaba emitir frases para contar lo que estaba presenciando. Acudí pronto a Remberto con quien dirigíamos la transmisión de Radio Deporte, olvidando lo emotivo que era él. Fue sólo para confirmar que tenía los ojos nublados por las lágrimas y que no era auxilio en ese instante. Que momento inolvidable. El resultado pasó a ser una anécdota de poca importancia. Por eso y más me alegró la clasificación del equipo cuencano que sigue en carrera en el actual torneo.

Fue una inolvidable visita, recuerdo que compartíamos viaje con grande dirigentes como Mario Mercado, Alfredo Rojas y Mario Paz Zamora y en ellos también caló hondo el acontecimiento. Por eso quise compartir con ustedes esta vivencia que no se repitió nunca más.