Sin novedad en el frente

El cierre de año no es precisamente portador de buenas noticias para el fútbol profesional boliviano y con seguridad todo marchará sin cambios al recibir la nueva temporada.

Las disposiciones adoptadas por Conmebol y que la Federación Boliviana está casi conminada a aceptar, determinan una espera más prolongada de lo esperado

.El anuncio de una fecha para el nuevo congreso no fue ratificado y en realidad no se conoce cuando se cumplirá, mas aún frente a la posibilidad de una apertura para que otros dirigentes se sumen como candidatos a encabezas el ente rector.

En una época tan metalizada, donde en muchos órdenes de la vida se priorizan los beneficios o perjuicios que en el terreno económico personal pueda establecer una u otra disposición, es fácil imaginar que los problemas a superar serán más que los actuales.

Lo penoso es que mientras ese cambio no se opere, los directivos de turno están casi impedidos de pensar en nuevos proyectos que en cada comienzo de gestión se aguarda con cierto interés, aunque en la realidad estos no se concreten, como ha sucedido en las últimas décadas.

El cierre del último certamen de la LPFB con pocos motivos de real atracción, junto al nivel nada destacable demostrado en gran parte de la competencia, debían ser suficientes motivos para pensar en darle algún nuevo atractivo a los torneos que se cumplirían el nuevo año, pero nadie ha hecho siquiera referencia al tema y seguramente seguiremos marchando por inercia.

Tampoco se están analizando a profundidad las exigencias para intervenir en los certámenes internacionales y por ahí nos llevamos grandes disgustos a la hora de la verdad. Esperemos con la calma de siempre, total es lo mas cómodo y usual últimamente.

Una vieja historia

Las dificultades económicas en las que se debate el SEDEDE, dejaron de ser secreto hace tiempo. Tanto por una vieja herencia de gestiones pasadas como por una difícilmente explicable política económica actual.

Los recientes acontecimientos relacionados con el cierre del estadio Hernando Siles, justo en el momento que mayor expectativa creaban los dos grandes protagonistas de ese escenario, es una cabal demostración.

La instalación de la pista atlética no pudo programarse adecuadamente, retrasando solo un mes, pese a los casi cuatro años de espera que llevan esas obras, originando un enorme perjuicio a los equipos que justamente son los que permiten un ingreso permanente a las arcas de la dirección que tomó esta determinación.

La explicación casi absurda del temor a la época de lluvias, quedó desvirtuada con el tiempo lluvioso que tenemos ya en estos días y que seguramente –si esa era la causa— impedirá iniciar las obras o cumplirlas en los plazos establecidos.

Por si fuera poco, las denuncias de una política que favorece a unos y perjudica a otros, es un indeseable agregado a la relación poco amistosa que mantienen los dos grandes del fútbol paceño y que puede acentuarse.

En este caso se repite una vieja historia en cuanto al trato que se da a medios de comunicación con el alquiler de las casetas de transmisión donde los que pagaban puntualmente se vieron perjudicados porque los grandes deudores fueron liberadores de ese compromiso, me imagino con perjuicio para quienes administran el estadio de Miraflores y  que tampoco sirvió de estímulo para  los cumplidores.

Ojala a la hora del balance de la nueva gestión, cambie esta vieja historia.

Pensando en el futuro

La parte final de toda competencia se constituye permanentemente en la que mas expectativa despierta y lógicamente la que por eso mismo cuenta con mayor respaldo en las tribunas.

Casi todos los equipos arrastran a lo largo del año numerosos problemas económicos por las bajas recaudaciones, con la esperanza de que los partidos que deciden título o clasificaciones internacionales puedan compensar.

Eso no sucederá en el caso de los equipos paceños, que sorprendidos por el cierre del escenario más importante, deben buscar alternativas justamente en la etapa más atractiva del campeonato. Este nuevo sacudón obliga a encarar el problema tratando de encontrar soluciones de fondo, aunque estas sean a mediano y largo plazo. Al mismo tiempo es un llamado de atención a todas las entidades profesionales para que salgan de esa cómoda como perjudicial posición, de vivir en escenarios alquilados y corriendo estos riesgos que en la actual etapa ya deben merecer una distinta visión.

Bolivia es uno de los pocos países con fútbol profesional en esta parte del continente, donde los equipos tienen simples campos de entrenamiento, con escasas excepciones. Esto que ahora pasa con el estadio Hernando Siles, lo que vive actualmente el fútbol de Cochabamba con el cierre del estadio Felix Capriles deben ser sacudones suficientemente fuertes para tomar en serio el problema pensando en el futuro.

Esta es una época en la que el fútbol mueve millones de dólares en el mundo y las entidades internacionales que dirigen el más popular de los deportes están en condiciones de, cómo nunca antes, brindar su respaldo si hay planes serios que presenten los clubes de cada país.

¿No será hora de buscar el remedio en base a un apoyo internacional? Por lo menos creo que es hora de intentarlo.

Pisando tierra firme

Todo partido internacional que debe jugar la selección boliviana conlleva un cargamento de ilusiones. Eso es normal y sucede, con más o menos intensidad, en todos los países, pues el equipo nacional concentra la atención general.
La experiencia vivida a lo largo de esta eliminatoria deja suficiente material para ser cautos en todos los sentidos, sirve incluso en las selecciones mayores que aún considerándose superiores mantienen un perfil de respeto por todos los rivales, sabiendo que las diferencias no son tan marcadas como en el pasado.

Dentro de esa política seamos absolutamente realistas del rival que enfrentaremos en La Paz, nada menos que un múltiple campeón y selección ya clasificada para un nuevo mundial, que posiblemente por eso mismo tenga variantes en su conformación.

Lo importante para nosotros es el rendimiento del equipo verde, que suele sufrir negativas consecuencias cuando se la carga de una responsabilidad mayor a la que debe tener normalmente en un partido internacional, aún conscientes de que se trata de un encuentro nada menos que frente a Brasil, selección que bajo el control del nuevo DT no ha perdido en nueve partidos.

Lo que sucedió en la Copa América de Chile con este mismo comando técnico debe ser una positiva enseñanza. A nivel clubes lo que pasó con Wilstermann últimamente sirve también de referencia.

Las limitaciones de tiempo de trabajo preparatorio, no dista mucho de lo que tienen otras selecciones; el saber aprovechar ese corto periodo adecuadamente es lo que se refleja en cada partido y es ahí donde vale la pena hacer hincapié. Estas y otras reflexiones, son siempre necesarias. Lo importante es que sirvan de algo.

¿Una guerra de intereses?

Pocas veces como ahora, el anuncio de renovación de autoridades en la Federación Boliviana de Fútbol ha originado tanta división. La manifiesta rivalidad que han mostrado, casi sin excepción, los que figuran en la nómina de los más renombrados dirigentes, no permite vislumbrar un futuro ni medianamente positivo para nuestro popular deporte.

Los estatutos aprobados recientemente con el visto bueno de la Conmebol, son mencionados por los que ven algo favorable a sus planes personales y los de la vereda del frente siguen basando sus declaraciones en los que ya fueron renovados, ingresando en el terreno de la chicaneria jurídica, que tanto daño hace allá donde se intenta establecer una justa decisión.

Frente a ese confuso panorama ¿que cambios pueden esperarse después del 15 de septiembre, si nadie puede anticipar que habrá un candidato con apoyo mayoritario?.

Y si eso su sucede tendremos la continuidad de lo que pasa actualmente donde ni los mismos integrantes del Comité Ejecutivo hablan el mismo idioma.

Candidatos que incluyen en su nómina a dirigentes que niegan haber sido consultados para figurar como acompañantes de fórmula, denuncias de corrupción sin pruebas de fondo, anuncios de componendas internas para aprobar o rechazar documentación, apelaciones internacionales a irregularidades internas, son suficiente demostración de un lamentable y manifiesto retroceso en el terreno dirigencial.

Sin pretender exagerar el tema pero sin minimizar sus consecuencias, lo que viene por delante parece más una guerra de intereses, que un propósito de trabajar por el beneficio del fútbol que es lo que anuncian como en toda campaña eleccionaria. ¿Qué penoso panorama verdad?

¿Más de lo mismo?

Bolivia iniciará este partido con un sistema netamente defensivo con el propósito de frenar al rival que tiene ansias de una amplia victoria, fue lo primero que comentamos durante la transmisión de Radio Deporte al conocer la alineación que se anunciaba para el partido frente a Colombia en el Metropolitano de Barranquilla.

Aguantar el primer tiempo y seguramente hacer cambios en el complemento de acuerdo al resultado para intentar preocupar a la defensa rival, fue otra acotación en la previa de la nueva derrota nacional en este proceso eliminatoria.

Acostumbrados como estamos a conformarnos con poco, pensábamos que no era mala la propuesta, considerando la inexperiencia de varios de los que llegaban por primera vez al equipo verde.

Ya en el trámite del partido con un dominio absoluto del equipo cafetalero y aún destacando la gran entrega de todos los jugadores en busca de un resultado difícil de mantener, nos parecía táctica suicida seguir pensando solo en capear el temporal sin anuncio de un cambio para explotar el nerviosismo que esa gran constelación de estrellas mostró en gran parte de la etapa complementaria.

Pero el seleccionador aparentemente no tenía en mente otra propuesta para este partido y tuvimos que digerir una vez más, una derrota por mínima diferencia con algunos argumentos conformistas de creer que estuvimos cerca de un gran resultado que habría significado un cero a cero.

Sin embargo en el resumen final, fue más de lo mismo y no precisamente por la gran capacidad del rival, que en este caso fue mucho menos de lo previsto, sino porque con este o con aquel, aparentemente estamos destinados a seguir con una identidad carente de esa dosis de oportuna audacia para sacar provecho de las debilidades rivales. Esperemos que no sea por siempre.

¿Pregón proselitista?

Pronto se cumplirán dos años de la fecha en que el fútbol profesional sufrió el mayor sacudón de su historia, dejando al descubierto los más grandes negociados que comprometió a los dirigentes de las entidades mas importantes en el terreno internacional.

Como repercusión y tras el apresamiento de dos altas autoridades de la FBF, se produjo el cambio de timón acompañado del anuncio de cumplir auditorias a la pasada gestión y el compromiso de brindar informes periódicos en la nueva administración.

Hasta ahora nada de eso se llevo a la práctica. En el primer caso bajo el pretexto de que la incautación de la documentación impedía cumplir la tarea anunciada, pero sin justificación alguna en el segundo.

Pese a los escasos informes de lo que la FIFA y Conmebol entregan a las asociaciones y federaciones nacionales, esas entidades reciben ahora más dinero que en el pasado, sin que se conozca el destino de esas importantes sumas de dólares y euros que llegan a nuestro país.

Las inferiores siguen en el olvido, las selecciones nacionales siguen esperando apoyo estatal o departamental para contar con escenarios deportivos conde cumplir labor preparatoria y los clubes profesionales, salvo excepciones, se debaten en una pobreza que los coloca al borde de la quiebra económica.

Frente a una situación de esas características en lógico que nos preguntemos. ¿Dónde van los aportes recibidos y cuando conoceremos un informe que permita suponer que finalmente tenemos dirigentes con atisbos de credibilidad.?

Ahora que se anuncia que habrá un acuerdo para modificar estatutos, ojala los mismos obliguen también a los directivos de elite a demostrar que esa lucha contra la corrupción no fue sólo, un pregón proselitista.

¡Tonificante!

Los recientes resultados de las copas del fútbol sudamericano, señalan gratificantes muestras de que no estamos tan mal en el terreno internacional. Aunque esto no se puede generalizar, el saldo del primer mes de competencia deja la impresión de que la experiencia recogida en el pasado esta sirviendo de algo.

El acierto en la contratación de algunos DT, la mayor dedicación directiva y una respuesta responsable de los jugadores, pueden ser los ingredientes para que la primera cosecha haya sido más que satisfactoria.

Material humano existe lo que falta es trabajo profesional, ha sido el comentario reiterado que hemos escuchado de los conductores que llegaron al país y encontraron un caudal de jugadores capaces de creer en ellos mismos y desterrar de alguna manera ese complejo de inferioridad que nos ha estancado en las dos últimas décadas.

Siendo esto solo una muestra sirve como ejemplo y talvez estimula a trabajar con más ahínco, dando oportunidad a las jóvenes figuras para que esta levantada sea algo permanente para recuperar el terreno perdido, fundamentalmente por divisiones internas en los comandos superiores.

El ejemplo de los clubes debe llegar por eso mismo, a los dirigentes de la FBF porque el gran déficit se ha dado en las selecciones nacionales, que lógicamente tiene gran influencia entre los aficionados, porque se trata del equipo de todos.

Ahora que se conoce la nómina de los convocados para el nuevo ciclo en eliminatorias mundialistas y que seguramente originará más de una observación, lo importante es que ese equipo cuente con las condiciones adecuadas de trabajo, para mostrar también el ansiado repunte. Esperemos que así sea.

El mejor termómetro

Conocido el discreto nivel técnico en que se desenvuelven las competencias locales del futbol profesional, el mejor termómetro para una calificación más efectiva, son sin duda las dos citas internacionales que anualmente enfrenta a los mejores equipos de los países sudamericanos. La Copa Libertadores de América en actual disputa, ha servido para mostrar a The Strongest como un equipo con serias pretensiones tras haber superados, con más facilidad de la supuesta los dos primeros tramos y llegar con excelente calificación a la instancia más importante, como son las confrontaciones en la fase de grupos.

Un directorio con los pies en la tierra, un DT que no necesito grandes contrataciones y valoró a sus jugadores de la temporada pasada, junto a una comunión de propósito con los mismos, parecen haber dado en el clavo y ahí están, no sólo los primeros resultados sino el saldo positivo de actuaciones convincentes en cuatro partidos. ¿Qué más adelante puede cambiar la figura?, es un riesgo que enfrentan todos los equipos, pero hay una base confiable que permite soñar

La otra Copa, la Sudamericana permitió en su fase inicial saborear una importante victoria de Nacional Potosí, valiosa pese a las dudas que dejó la producción misma del plantel de la banda roja, que tendrá por delante lo más difícil de la empresa, porque viene el examen de visitante.

Para el Club Bolivar, fue un comienzo con retrogusto amargo por el resultado final, después de una ventaja inicial que no fue capitalizada por un tendencia siempre extraña de su DT de esperar demasiado para buscar el remedio a sus males. Pese a ello mantiene la ilusión de revertir el resultado de la llave cuando juegue de local.

El saldo hasta ahora puede permitirnos una calificación más que aceptable, esperando que los que debutarán pronto, como Wilsterman y Sport Boys, no desentonen aunque para ello deben superar el difícil momento que atraviesan en los torneos locales.

Un incentivo a los menores

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Las inferiores están en el olvido… Los semilleros no figuran en los planes de los dirigentes del fútbol… Los clubes no tienen canteras para promocionar nuevas figuras.

Esas y muchas otras, son expresiones que vertimos los comunicadores de programas deportivos desde hacen muchos años. Reclamos que permanentemente van al canasto de aquellos comentarios que no encuentran asidero, en quienes están obligados a pensar en el futuro, de la todavía mas popular de las disciplinas en el ambiente nacional.

Sin embargo esas mismas autoridades que tanto por falta de recursos como de ideas innovadoras, se ven privadas de llevar adelante torneos en las inferiores, son las primeras en rechazar una competencia internacional de categorías menores, que bien puede significar un incentivo, que los jugadores jóvenes están reclamando desde hace mucho tiempo.

Cuesta entender una oposición de esa naturaleza, en entidades que debían ser las primera en brindar una asesoramiento de oficio, para superar cualquier dificultad y contar con el aval correspondiente para apoyar esta clase de iniciativas.

Para malestar mayor, hay discrepancia incluso en la interpretación de los propios reglamentos, pues mientras la Asociación de Fútbol de La Paz pone trabas al torneo que patrocina la Gobernación paceña, la Asociación Nacional autoriza su realización; probablemente pensando que es hora de desterrar esa política del perro del hortelano que tanto daño causa.

Son varios años que el respaldo a los torneos de categorías menores, solo ha figurado en planes electoralistas, sin que existan verdaderos propósitos para llevarlos adelante. Ahora que se presenta la gran oportunidad de un cambio, respaldemos todos a la Gobernación para hacer efectivo un torneo internacional que puede ser el comienzo de una etapa de renovación que tanta falta hace.