A cumplir promesas

Todo cambio anuncia siempre la perspectiva de un futuro más o menos alentador, aunque los resultados de los últimos años hayan dejado una estela de duda sobre el cumplimiento de todo lo que se ofrece a la hora de una elección.

La FBF transita ahora y más desde el lunes, día en que se cumplirá la primera reunión del nuevo Comité Ejecutivo, en ese sendero de esperanza para cambiar la triste vivencia del futbol boliviano, o por lo menos conocer planes que nos permitan vislumbrar algo nuevo.

Primero tratar de volver a contar con la confianza de los aficionados que son los sostenedores de toda actividad deportiva y para ello debe empezar dando muestras de que no alentará mas los acentuados rumores de corrupción en el seno del ente superior.

Hace tiempo que todos los que estamos en torno a la actividad del más popular de los deportes esperamos saber cuál es la situación económica, pero no con informes sólo de los egresos, lo que interesa sobre todo es saber cuanto dinero ingresa a las arcas federativas y porque concepto, frente a informes de que cada vez son más generosos los organismos internacionales. Luego complementar con detalles sobre los destinos de esas sumas que en muchos casos fueron otorgadas con fines predeterminados.

Los resultados de las famosas auditorías de las que hablaron casi todos los que pasaron en la etapa de interinatos, no pueden permanecer en los archivos, es necesario –si existieron—que se ponga en consideración de todos los que generan y sostienen el espectáculo que precisamente permite todos los ingresos.

Los pasos a seguir después, tanto en el respaldo a las inferiores como los cambios que deben operarse en las asociaciones que no pueden seguir como mutual de los clubes profesionales, serán motivo de nuevos comentarios, al igual que tantas otras necesidades en las se debate actualmente el futbol boliviano.

Congreso sin expectativa

Salvo cambios de último momento, que no son extraños entre los conductores del fútbol nacional, este martes se cumplirá en la ciudad de Santa Cruz el Congreso donde seguramente será elegido el nuevo titular de la FBF.

Se pondrá fin a una prolongada etapa de interinatos que no han sido lo que el aficionado esperaba, ya que más que soluciones fueron problemas los que generaron quienes tuvieron bajo su mando el organismo rector.

Hace más de dos años, cuando cesaba en sus funciones Carlos Chávez acusado de corrupción, la expectativa por el cambio era notable, pues todos prometían dar un viraje completo y encaminarse por distintos senderos, dando prioridad a una serie de medidas destinadas a recuperar la credibilidad perdida.

Se habló por ejemplo de auditorías que permitan sancionar a los culpables y al mismo tiempo brindar permanentemente una información completa sobre el destinado que tendrían los recursos a recibir de organismos internacionales.
Nada de eso ha sucedido y la corrupción denunciada con mucha frecuencia por los propios integrantes del comité ejecutivo, solo ha servido para ahondar la división y general un caos completo entre los dirigentes de élite.

Porque la experiencia deja dolorosas enseñanzas, la reunión que se avecina pese a tener el aval de la FIFA y Conmebol no genera mayor interés, salvo el que le otorgan los que buscan ocupar funciones que les permitan cierta figuración internacional.

Tarea difícil por cierto para el nuevo mandamás y el equipo que lo secunde, porque tendrá que trabajar mucho y bien para recuperar la confianza perdida. Y eso no se consigue de la noche a la mañana.

Que no se haga costumbre

Retrocedo en el tiempo veinticuatro años para recordar el último gran acontecimiento que alegró a la afición futbolística de nuestro país. Estoy rememorando la clasificación al último mundial donde flamearon banderas bolivianas.

Y al hacerlo seguramente invito a los veteranos a cumplir similar tarea, para repasar los sucesos de la etapa clasificatoria y los tres partidos que jugó el equipo mayor en la gran cita, y aunque no logró victoria alguna escribió una página inolvidable y junto a ella la oportunidad para que muchos actores pudieran anclar en equipos del exterior, como nunca había sucedido antes.

Lo posterior fue para los jugadores una etapa extraordinaria, pero una década difícil para los dirigentes de élite que tenían que cancelar sumas casi prohibitivas por partido para confrontar procesos eliminatorios, hasta que alguien afortunadamente se ocupó de ponerle un oportuno freno.

Comento el tema porque indirectamente este suceso de alta cotización de nuestro jugadores, inició una etapa de obligaciones económicas para los clubes profesionales que no encuentra remedio hasta ahora y que ha colocado a muchos al borde de la quiebra o en la obligación de buscar soluciones momentáneas para seguir compitiendo, aún a sabiendas que siguen pisando un terreno poco firme.

Frente a una situación como esta, es lógico esperar que la dirigencia ocupe algo de su tiempo en la búsqueda de soluciones, sin embargo nadie ha querido tocar el tema y menos convocar por lo menos a un estudio de la difícil situación actual.

Esperemos que una vez pasada la tormenta que origina la cercana elección de los nuevos dirigentes federativos haya tiempo para pensar en el futuro de nuestro popular deporte. De lo contrario seguiremos cosechando fracasos, que por muy frecuentes que sean no pueden convertirse en una costumbre.

Los Juegos Suramericanos

La actuación de los anfitriones ha sido siempre y en todas las disciplinas, el motivo central para que una competencia tenga mayor o menos atracción. Esto no sólo sucede en el campo profesional, por lo que en necesario un trabajo de preparación adecuado a la exigencias que cada reunión deportiva.

El tema surge, con dejos de preocupación acentuada frente a la ya próxima realización de los Juegos Deportivos Sudamericanos que se cumplirán en nuestro país, fundamentalmente en Cochabamba.

Se conoce mucho y eso satisface, que en el terreno de infraestructura todo marcha de acuerdo a lo planificado y salvo casos excepcionales todos los escenarios estarán listos para la última inspección de los organismos internacionales.

Sin embargo la preparación de nuestros representantes es poco publicitada y las noticias que varias federaciones han dado a conocer no alientan mucho en cuanto a lo que pueden ofrecer nuestros atletas.

La competencia es desde luego muy exigente y las marcas nacionales, salvo excepciones, no están a la altura de lo que traerán delegaciones visitantes por lo que aspirar a figurar en el medallero con frecuencia no es precisamente lo que se aguarda, pero si tendríamos que esperar que la participación de los nuestros no pase desapercibida y contrariamente deje experiencias valederas para el futuro.

Ojalá las noticias de los próximos días nos den cuenta incluso de algunas presentaciones internas que vayan tonificando el interés de los aficionados, que serán los que con su presencia respalden el éxito de esta cita internacional que dentro de algo mas de 60 días reunirá a mas de cuatro mil deportistas de 14 países.

Que venga un bombero…

Necesitamos alguien que esté dispuesto a apagar incendios y que tenga capacidad de conciliador; de lo contrario el fútbol boliviano no encontrará fondo y los problemas van a multiplicarse.

Hasta ahora hemos visto el paso de varios que tomaron la posta y todos parecieron interesados en que la hoguera no se apague.

“Cuando deje estas funciones denunciaré toda la corrupción que existe en el seno del fútbol nacional”, ha sido un anuncio permanente y con tono de amenaza, que se escucha en la voz de los que llegan el término de su mandato.

Lo dijo Marco Peredo, lo anuncia Carlos Rivera, que habla además de periodistas de bajo nivel y vendidos (VivaSport) y es algo que reiteran casi todos los que a su turno tuvieron un mando interino, pero nada hicieron por que se sancione a los culpables cuando tienen el mando y están seguramente en condiciones de aportar documentación que avale esa casi sentencia; y así no se logra avance alguno.

En un pasado poco metalizado los dirigentes de elite llegaban con planes que conocíamos todos, no solo los que tiene el voto del apoyo, que ahora se consigue mas en base a prebendas que a proyectos y como las nuevas disposiciones estatutarias han sido redactadas para que sean cada vez menos los que pueden habilitarse para aspirar a dirigir la entidad rectora de este popular deporte, no vislumbramos cambios positivos. Incluimos en este temor a los candidatos a ser electos el 10 de abril porque ambos han alentado esa peligrosa división.

La rivalidad de antes se transformó en enemistad y en ese marco nadie puede intentar siquiera ser mediador. Esa es la penosa situación del deporte de multitudes, que en nuestro país tiene cada vez menos respaldo.

Inolvidables momentos…

No es muy usual en mí, que partidos de la Copa Sudamericana sin actuación de equipos bolivianos despierten un interés especial, pero está siempre latente la posibilidad de que eso suceda en algún instante de la vida. Este cambio se operó hace unos días, cuando al mover el control entre varias opciones encontré imágenes del encuentro donde era protagonista Deportivo Cuenca, nombre no muy usual en la nómina de los representantes ecuatorianos.

Un sacudón emotivo me produjo observar ese estadio y la ciudad en esas vistas aéreas que con acierto suelen mostrarnos los productores.

Retrocedí en el tiempo hasta el 21 de marzo de 1976 cuando en un partido de la Copa Libertadores el plantel de Bolívar visitó esa ciudad y enfrentó a ese equipo.

Poco antes de iniciarse el partido se escuchó las notas de nuestro himno Nacional y al mismo tiempo, para grata sorpresa nuestra, surgieron veinte mil pañuelos blancos que se agitaron en manos de todos los asistentes al partido durante un minuto o algo más. La emoción de un inédito acontecimiento, para quien se precia de haber visitado más de 150 estadios del mundo futbolero, fue grande. Sentí anudada la garganta y me costaba emitir frases para contar lo que estaba presenciando. Acudí pronto a Remberto con quien dirigíamos la transmisión de Radio Deporte, olvidando lo emotivo que era él. Fue sólo para confirmar que tenía los ojos nublados por las lágrimas y que no era auxilio en ese instante. Que momento inolvidable. El resultado pasó a ser una anécdota de poca importancia. Por eso y más me alegró la clasificación del equipo cuencano que sigue en carrera en el actual torneo.

Fue una inolvidable visita, recuerdo que compartíamos viaje con grande dirigentes como Mario Mercado, Alfredo Rojas y Mario Paz Zamora y en ellos también caló hondo el acontecimiento. Por eso quise compartir con ustedes esta vivencia que no se repitió nunca más.

Nostalgicos recuerdos

Un inesperado viaje por el Teleférico puede constituirse en motivo de especial significación. Eso me sucedió hace un par de días cuando desde la zona sur tuve que trasladarme a El Alto para cumplir con una reunión profesional.
Lo primero que rescato del viaje, esa especie de baño interno que puede darse disfrutando al observar desde la altura, la maravilloso ciudad de habitamos, pero sirve también para revisar que está reclamando más atención por las necesidades que aún tiene.

Esa hermosa soledad en la que uno se siente, sirve para retroceder en el tiempo y recordar desde el aire muchos episodios de vivencias que las décadas pasadas dejaron en uno.

Un recorrido para ver varios campos deportivos, todos sin ocupantes pese al horario matinal pero dos de ellos con hermosos y nostálgicos recuerdos. Uno, el estadio Simón Bolivar donde en la década de setenta se jugaron partidos eliminatorios. Allá logró la selección mayor dos victorias frente a Uruguay y Venezuela que en ese tiempo nos hicieron soñar con llegar al Mundial, pero fue un falso sueño porque las distracciones futuras solo nos depararon cuatro derrotas, dos en la ciudad de Cali con saldo de l3 goles en contra y luego otros dos contraste frente a
Hungría para un adverso 9 a 1 global que nos obligó a pisar tierra firme.

El otro escenario que me trasportó en el tiempo, el estadio Luis Lastra donde disfruté muchos partidos, desde su inauguración con un cotejo internacional y muchos otros de los torneos locales en esa linda época en que Mariscal Santa Cruz nos regaló el único título internacional de clubes que logramos. Y como agregado me recordó a un gran presidente de la FBF como fue el Lic, Heriberto Centellas, artífice de la obra desde un alto cargo en la Alcaldía de La Paz. Eran otros tiempos, será por eso que nunca pensó en ponerle su nombre, busco en más sencillo el del cuidador del escenario, como homenaje a quien dedicaba las 24 horas de cada día a su mantenimiento. Es algo que permite volver a afirmar que, ” todo tiempo pasado fue mejor”. Hasta la próxima.

Tan Malos, no estamos

Viernes, día de escribir el comentario semanal y nuevamente la disyuntiva. Hay tantos temas de crítica, que por muy constructiva que sea es referirse nuevamente a los múltiples errores directivos que advertimos, fundamentalmente por las rencillas personales y el poco deseo de buscar soluciones que el fútbol requiere. A tanto llega este tema que aquel cuento de las ranas cochabambinas que tanto disgusta en el valle, ya no es broma regional, ha sido nacionalizada.

Por eso prefiero olvidar el penoso tema que seguramente tendrá más que analizar después de la reunión de los directivos ligueros.

Ahora quiero referirme a los dos únicos motivos que alegraron a los aficionados con actuaciones bolivianas en las copas internacionales, aunque parezca que me incluyo en la posición muy boliviana de conformarnos con poco.
La actuación de Wilstermann en la revancha frente a Vasco da Gama fue una de las notas salientes, tanto por su victoria como por la sorpresiva actuación del equipo rojo que se repuso a un categórico contraste con un triunfo igualmente contundente. Lastima que los noventa minutos de real mérito sirvieron de poco por los diez siguiente que mostraron los errores; tanto de no haber practicado penales como de no acertar al elegir a los actores dejando a hombres que habían brillado en el partido y seguramente estaban incluso en mejores condiciones anímicas. El tema paso al olvido porque se consiguió el premio consuelo de clasificar para la Copa Sudamericana.

El otro acápite, lo brindado por San José, “el gran equipo orureño” como reza la canción. Lo suyo fue meritorio y debió tener un premio mayor; pero dejo como saldo la posibilidad de seguir en carrera por lo estrecho de la derrota y los dos goles marcados de visitante.

Esperemos que el tercero en salir al ruedo como es Bolivar, deje parecido rédito para afirmar nuestra creencia de que tan mal no estamos, o que los otros no son tan buenos como parecen. Hasta la próxima.

La cita del año

Foto: Codesur / Prensa

Cochabamba esta lista para la realización de los Juegos Deportivos Sudamericanos. La expresión corresponde al vicepresidente de Odesur que cumple tarea de inspección a los diferentes escenarios y la Villa Deportiva que recibirán a cuatro mil deportistas de esta parte del continente en la última semana de mayo.

La cita se convierte en la reunión más importante que nuestro país organiza en este siglo y espera repetir la exitosa realización de reuniones anteriores.

Cuando hablamos de este tipo de competencias uno traslada la imaginación , y con algo de nostalgia, a lo que pasó hacen 40 años cuando la ciudad de La Paz reunió a los países bolivarianos y no simplemente como un magnífico anfitrión; fue también notable protagonista consiguiendo quince medallas doradas.

Esta es una reunión mas exigente y las posibilidades de figurar el medallero son reducidas, pero igual servirá para que nuestros representantes muestren toda la experiencia acumulada en participaciones anteriores.

Competencias como esta, dejan sin duda importantes beneficios en materia de infraestructura para cada sede y en este caso Cochabamba tendrá ese magnifico saldo como base para un trabajo a futuro que puede ser de alto rédito.
En estos casi cien días que nos separan aún del momento de la inauguración, el Comité organizador tendrá ardua tarea para cumplir con todo el trabajo que permita llegar sin grandes apuros y cumplir con todas las exigencias del gran desafío.

Hagamos votos porque así sea y el saldo justifique toda la inversión que estos certámenes originan, pensando incluso en el plan todavía no descartado de ser también organizadores de próximos Juegos Bolivarianos.