Inolvidables momentos…

No es muy usual en mí, que partidos de la Copa Sudamericana sin actuación de equipos bolivianos despierten un interés especial, pero está siempre latente la posibilidad de que eso suceda en algún instante de la vida. Este cambio se operó hace unos días, cuando al mover el control entre varias opciones encontré imágenes del encuentro donde era protagonista Deportivo Cuenca, nombre no muy usual en la nómina de los representantes ecuatorianos.

Un sacudón emotivo me produjo observar ese estadio y la ciudad en esas vistas aéreas que con acierto suelen mostrarnos los productores.

Retrocedí en el tiempo hasta el 21 de marzo de 1976 cuando en un partido de la Copa Libertadores el plantel de Bolívar visitó esa ciudad y enfrentó a ese equipo.

Poco antes de iniciarse el partido se escuchó las notas de nuestro himno Nacional y al mismo tiempo, para grata sorpresa nuestra, surgieron veinte mil pañuelos blancos que se agitaron en manos de todos los asistentes al partido durante un minuto o algo más. La emoción de un inédito acontecimiento, para quien se precia de haber visitado más de 150 estadios del mundo futbolero, fue grande. Sentí anudada la garganta y me costaba emitir frases para contar lo que estaba presenciando. Acudí pronto a Remberto con quien dirigíamos la transmisión de Radio Deporte, olvidando lo emotivo que era él. Fue sólo para confirmar que tenía los ojos nublados por las lágrimas y que no era auxilio en ese instante. Que momento inolvidable. El resultado pasó a ser una anécdota de poca importancia. Por eso y más me alegró la clasificación del equipo cuencano que sigue en carrera en el actual torneo.

Fue una inolvidable visita, recuerdo que compartíamos viaje con grande dirigentes como Mario Mercado, Alfredo Rojas y Mario Paz Zamora y en ellos también caló hondo el acontecimiento. Por eso quise compartir con ustedes esta vivencia que no se repitió nunca más.