Pensando en el futuro

La parte final de toda competencia se constituye permanentemente en la que mas expectativa despierta y lógicamente la que por eso mismo cuenta con mayor respaldo en las tribunas.

Casi todos los equipos arrastran a lo largo del año numerosos problemas económicos por las bajas recaudaciones, con la esperanza de que los partidos que deciden título o clasificaciones internacionales puedan compensar.

Eso no sucederá en el caso de los equipos paceños, que sorprendidos por el cierre del escenario más importante, deben buscar alternativas justamente en la etapa más atractiva del campeonato. Este nuevo sacudón obliga a encarar el problema tratando de encontrar soluciones de fondo, aunque estas sean a mediano y largo plazo. Al mismo tiempo es un llamado de atención a todas las entidades profesionales para que salgan de esa cómoda como perjudicial posición, de vivir en escenarios alquilados y corriendo estos riesgos que en la actual etapa ya deben merecer una distinta visión.

Bolivia es uno de los pocos países con fútbol profesional en esta parte del continente, donde los equipos tienen simples campos de entrenamiento, con escasas excepciones. Esto que ahora pasa con el estadio Hernando Siles, lo que vive actualmente el fútbol de Cochabamba con el cierre del estadio Felix Capriles deben ser sacudones suficientemente fuertes para tomar en serio el problema pensando en el futuro.

Esta es una época en la que el fútbol mueve millones de dólares en el mundo y las entidades internacionales que dirigen el más popular de los deportes están en condiciones de, cómo nunca antes, brindar su respaldo si hay planes serios que presenten los clubes de cada país.

¿No será hora de buscar el remedio en base a un apoyo internacional? Por lo menos creo que es hora de intentarlo.