Pobre fútbol

El pasado sábado, anticipando de alguna manera el poco interés que generaba el Congreso de la FBF en la ciudad de Santa Cruz, comentaba los probables alcances de esa reunión bajo el tÍtulo de “CONGRESO SIN EXPECTATIVA”.

Apenas unos días después el resultado que advierto es mucho más preocupante, tanto por la marcada división que ese conclave acentúo, como por la carencia de ideas renovadoras que tanto necesita el más popular de los deportes.

El nuevo titular fue elegido en una reunión que contó con el mínimo de delegados que pudieran avalar su realización y enfrentado a una mayoría de los clubes profesionales que al final de cuentas son los que brindan el mayor aporte, tanto en la oferta de espectáculo para los aficionados como respaldo para la conformación de la selección mayor.

Si el resultado hubiera sido a la inversa, ese titular tendría al frente a la gran mayoría de las asociaciones que ahora tienen la voz de mando amparados por los nuevos estatutos que el futbol tiene, estatutos que han cavado una fosa sin fondo.

Todo esto lleva a pensar que los problemas van a multiplicarse, pues en un mar picado en exceso pocos pueden ser tan hábiles timoneles como para permitirnos pensar en un periodo sin ruidosas tormentas.