A cinco días de un difícil examen

No quedar marginados  de la Copa en la primera etapa.  Disimular un triste historial que ha marcado nuestra participación en las últimas versiones de la  cita sudamericana. Ganar un partido en campo foráneo después de 16 años, son algunos de los objetivos que Bolivia aspira lograr en la reunión de Argentina 2011.

Lamentablemente  y pese a que la esperanza en lo último que muere, lo visto hasta ahora, tanto en los partidos amistosos como en el trabajo que nuestra selección cumple en Buenos Aires,  no nos permite tener el optimismo que todos los bolivianos quisiéramos.

El viaje anticipado a la sede del certamen no fue suficiente parar conseguir los propósitos anhelados. La Federación volvió a mostrar ineficacia a la hora de cumplir una tarea logística que acompañe el buen deseo de jugadores y cuerpo técnico para disputar partidos de práctica, que son la mejor forma de corregir errores y ajustar líneas para enfrentar  con mejores posibilidades el difícil debut del 1º de julio.

Gustavo Quinteros, como  sucedió con otros técnicos de nuestra selección antes, debe sentirse defraudado porque el respaldo sigue siendo poco profesional por parte de los directivos federativos. Y la verdad que así se siente también el aficionado boliviano que hace rato espera cambios en la conducción de nuestras selecciones.

Frente a esa realidad solo resta hacer números. Pensar en la esperanza de ganar a Costa Rica que en apariencia tiene tantos o más problemas que  los bolivianos y soñar con un punto  frente a Colombia. Claro que antes habrá que sortear el complicado debut con  redoblado esfuerzo para que no decaiga en ánimo de nuestros jugadores.

Allí estaremos para sufrir o disfrutar ese difícil examen que será una prueba para todos. Porque nadie queda eximido de responsabilidad, incluido el periodismo, aunque  la opinión de los comunicadores  siempre durmió en el canasto del olvido.