La era comenzó, ahora si en serio

Quinteros debutó en el banco de la Selección Boliviana de Fútbol en un amistoso contra Letonia, viciado por las dudas en torno a su arbitraje, denuncias, investigaciones, apuestas, mafias, etc. La Federación Boliviana de Fútbol y el DT decidieron cambiar el plan; En lugar de jugar otra vez lejos y con dudas decidieron partir rumbo a Centro América, otra hora continente con países de fútbol muy inferior al nuestro.

Pero no, hoy nuestra realidad nos lleva a jugar con cuidados, con respeto a selecciones como Panamá con 11 titulares que juegan fuera de su liga, repartidos en Sudamérica y Europa. Y con Guatemala más humilde en nombres, pero físicamente muy bien dotada para imponer superioridad con muy poquito a una timorata selección boliviana.

Primer Capítulo: Quinteros puso dos delanteros en Ciudad de Panamá, las lesiones, bajas y calendarios coperos obligaron a poner a Jose Alfredo Castillo y Ricardo Pedriel juntos, inconexos no sumaron peso ofensivo. Al medio Loayza, Rudy Cardozo y García no generaron fútbol. Flores muy solo en la marca y el mal nuestro de cada selección, la defensa no solidifica acciones conjuntas ni individuales. El resultado ya conocido Panamá con muy poquito le alcanzó para ser muy superior y se llevó el amistoso por 2 a 0.

Segundo Capítulo: El DT de la verde decide ser fiel a sus ideas con las que llegó al cargo, línea de 4 al fondo, dos volantes de contención Flores y Robles. Sus mosqueteros al medio: Campos y Vaca, sumando a Cardozo con ellos y un nueve de punta. Probamos a Castillo y lo poquito que quedaba para definir era perdido en la nada. Sin juego ofensivo y con los problemas defensivos de siempre: Gol de una limitada Guatemala. Luego un rápido cambio de 9, Pedriel x Castillo, y algo cambio, el delantero sumaba fútbol a los del medio, apoyaba y daba confianza a genera juego, el resultado a esa confianza fue el empate de Bolivia 1 a 1.

Insisto con que los amistosos no son para mirar resultados, pero de resultados se forman equipos. Sin duda que se debe ganar partidos para poder tener confianza y luego podamos además pedir que se juegue bien. “El fútbol es un estado de ánimo” dijo Jorge Valdano alguna vez en sus libros. Y claro Bolivia esta alicaída, pachorrienta y lastimosamente así entró a las canchas Centroamericanas. Pero veinte minutos de sacudón en Guatemala nos devolvió una sonrisa en un grito de gol. Que sea ese el inicio de una subida de ánimo verde de cara a lo que se viene: Copa América y principalmente una Eliminatoria que debe ser para todos prioridad y oportunidad fundamental para sacar a nuestro fútbol de su modorra desde hace ya 17 años.

Conformismo inaceptable

¿..Será una nueva y prematura eliminación de los equipos bolivianos, lo que estamos viviendo en la Copa Libertadores de América..?. Los resultados de cuatro partidos y otras tantas derrotas parecen señalar ese camino para nuestros dos representantes, pese a que uno de ellos, el actual campeón, había originado una notable expectativa por lo que futbolísticamente mostraba en el torneo doméstico convirtiéndose en la gran opción para este 2011.

Lamentablemente los logros y demostraciones locales parecen ser insuficientes a la hora de participar en torneos internacionales.

Frente a una situación como esta, que nos queda….? ¿ esperar que las experiencias sirvan para el futuro,… conformarnos con una triste realidad,.. prometer más dedicación y mejores resultados..? No será mejor analizar los orígenes, buscar los motivos y trabajar en procura de encontrar soluciones…?

Lo primero solo puede aceptar quien está de paso, lo segundo quienes exigimos una terapia de fondo para poner freno a tantos contrastes que a simple vista parecen incluso evitables.

Frases como las que escuchamos con frecuencia… Me quedo tranquilo porque no se jugó mal. Perdimos pero no nos pasaron por encima. Estuvimos cerca pero nos falto suerte… simplemente hacen daño y no solucionan nada.

Nuestro futbol necesita más que eso. Precisa profesionales que trabajen en la autoestima. Presencia de técnicos que exijan más y no simples conformistas. Directivos que promuevan reuniones de autocrítica para evaluar profesionalmente cada partido. Medidas inflexibles para acabar con la indisciplina y… mas, mucho más.

Pueden explicarse derrotas frente a equipos con mística copera, porque el ranking pesa a la hora de la verdad. Son inaceptables contrastes frente equipos inferiores técnicamente y novatos en el campo internacional, como sucedió este miércoles en Huánuco. No les parece…?

Pequeña pero saludable oferta

Como en todos los órdenes de la vida, la rutina es sin duda uno de los motivos para que los campeonatos del fútbol boliviano sean casa vez menos atractivos. Por eso reclamamos y cada vez con más insistencia algunas modificaciones en la disputa de nuestros torneos profesionales.

La inclusión de gente joven, la contratación de algún jugador cuyo prestigio internacional todavía esté latente, o  finalmente la modificación de nuestros largos y tedioso campeonatos, pueden ser cambios que logren interesar a los seguidores del fútbol.

Pero como las ideas renovadoras no surgen hasta ahora, habrá que alegrarse de que así sea por una necesidad económica, dos equipos paceños han encontrado un motivo para creer que algo va a cambiar.

The Strongest jugó un partido en su estadio de la zona de Achumani y logró el respaldo de su hinchada  — más animada que nunca– pese a que el equipo visitante era el último de la clasificación y frente a quien seguramente hubiese tenido que conformarse con un millar en espectadores si jugaba en el estadio miraflorino.

La Paz F.C. decidió sentar bases en la ciudad de El  Alto y en dos partidos de inicio de torneo  logró llenar las instalaciones del pequeño escenario, y seguramente seguirá contando con ese valioso aporte de un público que empieza a sentirse parte del equipo azulgrana.

Frente a esa pequeña oferta de un fútbol  que está casi anquilosado, las dos variantes sacuden saludablemente las viejas estructuras y abren mejores perspectivas.

Esperemos que los atigrados apresuren las obras en el campo de juego   y que los alteños hagan realidad el proyecto de ampliar sus instalaciones para volver a gozar de jornadas,  como las tres novedosas que nos sacaron de la aburridora rutina de muchos años.

Sembremos para cosechar

Salvo un milagro que se registre esta noche, una nueva frustración internacional está a punto de escribir el fútbol juvenil de nuestro país en el certamen sub-20 que se disputa actualmente en ciudades peruanas. Pese a la enorme voluntad expuesta por nuestros jóvenes jugadores, la falta de experiencia internacional  parece que vuelve a postergar la ilusión de clasificar a un mundial o llegar por lo menos a instancias finales.

Esa experiencia que se logra alternado  en competencias profesionales y que está permanente postergada para quienes desde las inferiores viven reclamando  una oportunidad.

Bolivia enfrenta en esta cita a selecciones en cuyas filas hay un alto porcentaje de jugadores que alternan en los torneos de primera división y en muchos casos como titulares. Nuestra selección tiene en Alejandro Chumacero al único representante con un recorrido de importancia en esa exigente escuela donde se foguea y  se logra acumular los conocimientos que sirven en momentos de presión, como son los partidos en los que se hace imprescindible buscar resultados positivos.

La historia seguirá escribiéndose de esta manera, mientras nuestro fútbol profesional y sus dirigentes sigan su trabajo con el pensamiento puesto simplemente en un mediocre presente y desechen todo plan que nos encamine hacia un futuro con mejores perspectivas.

Si no hay una audaz planificación con los grandes cambios que el fútbol reclama hace mucho tiempo, seguiremos soñando  cuando algún resultado, como el empate contra Brasil, nos ilusione de cuando en cuando.

No podemos seguir conformándonos con ser simplemente partícipes,  ingresando muy pocas veces en el círculo de los que realmente compiten.

Si queremos que las victorias sean algo frecuente y que nuestros equipos y selecciones tengan reales posibilidades de competir exitosamente en reuniones internacionales, trabajemos con la vista puesta en el futuro, sólo con buena siembra se logra una cosecha generosa.